Mi primer día de práctica fue algo imaginable. Me informaron que mi
profesora guía estaba con licencia, me pidieron si podía estar con las
asistentes de aula en los cursos que me correspondían (en mi caso Primero
básico A,B y C).
Entré a la primera sala, me presenté mientras algunos de los alumnos me
miraban con cara de asombro, de susto o felices. La asistente, me entregó las guías
de trabajo y me pidió que realizara la clase, a lo que acepté con un poco de
temor pero al mismo tiempo con valentía. Todo resultó excelente, todos me
pedían ayuda y al final salimos a bailar cueca.
El segundo curso, fue un poco más difícil porque la asistente
de aula pensaba que yo era la reemplazante de la profesora de inglés, así que,
me ayudaba solo en lo que yo le pedía. Me sentí muy bien, ya que, al final de
la clase la asistente me comentó que el curso, había tenido un buen
comportamiento, mejor que el esperado.
El tercer y último curso, noté que había una profesora, me
sentí algo aliviada pensando que solamente tendría que observar, pero la
profesora me comentó que estaba feliz con mi llegada y se retiró de la sala.
Sentí mucho temor, porque, la profesora antes de irse me informó que el curso
no se había comportado bien durante todo el día. Pero todo salió mejor de lo
esperado. El día terminó lleno de besos, abrazos y hasta saludos felices de los
apoderados.
